A finales de diciembre del pasado año comenzó una sucesión de robos, todos ellos en Las Merindades, bajo el empleo de la fuerza, con un mismo denominador común: la fractura de los bombines de las puertas de los establecimientos a los que accedían.
Las inspecciones de los lugares aportan datos relevantes, como que la herramienta empleada para el forzamiento deja una marca característica que aparece en todos los casos. La sucesión de ilícitos fue aportando datos a la investigación, llegando a la conclusión de la existencia de un grupo más o menos organizado, muy activo, cuya base estuviera fuera de la comarca.
En corto espacio de tiempo se obtuvieron indicios importantes; se estudió y analizó numerosa información recibida tras las numerosas entrevistas mantenidas; se cotejaron datos obrantes en las bases del Cuerpo, lo que llevó a los investigadores hasta una localidad de la provincia de Vizcaya, donde se sospechaba que podían residir.
En estrecha colaboración con la Ertzaintza, fueron identificados los supuestos integrantes de la banda, tras intensas y discretas vigilancias. Carentes de actividad laboral, no se les conocía fuente de ingreso reconocida.
Con indicios suficientes de su participación en los hechos, se procedió el pasado 1 de febrero, al registro de tres domicilios en una misma localidad de la provincia vizcaína, donde fueron detenidos los seis integrantes tras localizar e intervenir numeroso material, que la investigación ha demostrado procede de los lugares donde se cometieron los robos semanas antes.
Gran movilidad, elevada actividad delictiva, jerarquizado, organizado y con reparto de funciones. Se desplazaban en un solo coche hasta la localidad elegida, actuando de madrugada sobre establecimientos de alimentación y farmacias.
Mediante el empleo de la fuerza, fracturando el bombín de las puertas acción para la que usaban una herramienta característica, accedían al interior de los locales, sustrayendo principalmente el dinero, sin descartar joyas, comestibles, material de parafarmacia y equipos informáticos.
Uno o dos permanecían fuera, vigilantes y en el coche para facilitar la huída en caso necesario. Los otros tres o cuatro consumaban el robo, usando guantes para no dejar huellas.
No descartaban entrar en las viviendas anexas a los comercios, incluso con los moradores dentro si la ocasión lo requería.
Se han intervenido pantallas de televisión, teléfonos móviles, material informático, electrodomésticos, productos de parafarmacia, cosméticos y joyas. También herramientas y guantes susceptibles de ser usados en la comisión de los robos.
Se ha localizado un inhibidor de frecuencias que, si bien no se ha detectado su uso en los casos ocurridos en Burgos, no se descarta su utilización en otros ilícitos.
La operación sigue abierta tendente al esclarecimiento de nuevos hechos, ya que se sospecha, en base a la cantidad y variedad de efectos intervenidos, pudieran haber actuado en otras localidades burgalesas así como en provincias limítrofes.