La Policía Nacional fue requerida para intervenir en un establecimiento comercial de la zona centro de Burgos, ya que dos jóvenes estaban molestando a las empleadas del local.
Las empleadas manifestaron a los agentes que estos jóvenes habían estado golpeando en los cristales de la tienda y que cuando les habían llamado la atención, éstos habían respondido con amenazas e insultos graves hacía ellas.
Ambos individuos se negaron reiteradamente a facilitar su identidad a los agentes, al tiempo que proferían amenazas e insultos graves contra ellos. Ante su reiteración los agentes procedieron a la detención de ambos sujetos como presuntos autores de un delito de resistencia y desobediencia.