El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación a través de la Dirección General de Desarrollo Rural, Innovación y Formación Agroalimentaria, está realizando las obras de mantenimiento y mejora del Camino Natural del Ebro. Se llevan a cabo en todo el recorrido, pero con especial incidencia en el tramo coincidente con el Camino Natural Vía Verde de la Val de Zafán en la Comarca del Baix Ebre, muy afectado por fenómenos meteorológicos.
La inversión ascenderá a 840.998,59 euros, las obras tendrán un plazo de ejecución de 21 meses y los trabajos serán ejecutados, dirigidos y financiados en su totalidad en el marco del Programa de Caminos Naturales.
El objetivo es mantener y mejorar las condiciones de tránsito y uso tanto del trazado como de las áreas recreativas asociadas, así como reparar los desperfectos provocados por los agentes atmosféricos, el uso y el paso del tiempo en parte de la señalización y del mobiliario. Actuaciones que se realizarán en todas las comunidades autónomas por las que atraviesa este gran camino natural.
El Camino Natural del Ebro se articula en torno a este río, el más caudaloso de la península ibérica. Comienza en el paraje de Fontibre, enclave de nacimiento del río, en el que también se encuentra el Centro de Interpretación del Ebro y termina en Riumar, a orillas del mar Mediterráneo.
Su longitud es de casi 1.300 km a lo largo de los cuales atraviesa las comunidades autónomas de Cantabria, Castilla y León, País Vasco, La Rioja, Comunidad Foral de Navarra, Aragón y Cataluña. Esta es la razón por la que, históricamente, este itinerario ha tenido gran importancia en el transporte y circulación (fluvial y terrestre) de personas, ideas y bienes entre el interior de la península y el Mediterráneo, lo que ha dejado un valioso patrimonio cultural.
Además, la magnitud de la cuenca, con un cauce de más de 900 km, permite la sucesión y solapamiento de múltiples paisajes, desde la alta montaña al mar, y con lugares espectaculares como los cañones del Ebro, las Bardenas Reales o Los Monegros. La desembocadura en el singular delta del Ebro procura, junto con el resto del recorrido, una enorme biodiversidad faunística y floral.
El propio uso del camino, los fenómenos meteorológicos, el ocasional tránsito de medios mecánicos o de animales y, también, en algunos casos, los actos vandálicos, hacen que los caminos, así como los elementos que les son propios (señales, talanqueras, áreas recreativas, etc.) se deterioren y precisen de un mantenimiento periódico para poder garantizar el uso y disfrute de la vía en condiciones adecuadas.
En particular, los temporales extraordinarios de noviembre de 2019 y los primeros meses de 2020 provocaron daños asimismo adicionales en este camino natural, especialmente en el tramo sometido a restauración.