El origen de la investigación fueron las quejas vecinales por los olores que llegaban de la vivienda, por el continuo trasiego de personas, así como por la sospecha de defraudación de fluido eléctrico mediante empalmes a la instalación de la comunidad.
La Policía encontró en el piso una instalación para el cultivo de marihuana compuesta por unas cien macetas, lámparas halógenas, transformadores, extractores, ventiladores y un programador electrónico. Una vez cortadas, las plantas de marihuana arrojaron un peso algo superior a los 6 kilos.
Continúan las gestiones para la localización del presunto responsable de la plantación.