El delegado diocesano de Cáritas en Burgos, Fernando García, manifiesta que, frente a la pandemia por Coronavirus, hay "una enorme preocupación" ya que habrá repercusiones sociales. A nivel nacional atienden a seis millones de familias, que verán perjudicada su integración a la sociedad e incrementada la brecha social.
Fernando GarcíaEn Burgos se atienden a 6.000 familias, ya sea por dificultades económicas o por falta de hogar. A este primer grupo le están ayudando reorganizándose y gracias al Banco de Alimentos, que no ha dejado de suministrar bienes básicos.
Sin embargo, la mayor dificultad está en las personas sin techo, a las que tienen hospedadas en albergues, espacios que no están preparados para residir 24 horas. Hay una clara intención de impedir que salgan, explica García, pero no pueden evitarlo ya que el comedor está en otra ubicación.
GarcíaLos trabajadores y colaboradores de Cáritas están involucrados con la causa que se representa, y gracias al replanteamiento de personal y horarios pueden continuar velando por los más desfavorecidos.
'La caridad no cierra', un eslogan que llevan marcado en esta etapa de emergencia sanitaria, para así poder asistir a las miles de familias que requieren de su presencia hoy en día.
Hay gente que vive al día y este parón económico supondrá sin ninguna duda un detrimento en su calidad de vida. Niños sin acceso a internet para poder hacer los deberes, sin impresora o familias sin posibilidad de continuar sus estudios o cursos de formación.
García afirma estar preocupado por el futuro que se presenta incierto, ya que se desconoce cuánto tiempo se prolongará esta pandemia. Cuanto más dure, más se interrumpen las oportunidades de aquellos que las necesitan, lamenta.
GarcíaPara hacer frente a esta situación Cáritas mantiene contacto telemático y telefónico con los beneficiarios. A través de estas vías pueden fijar citas en los centros de la capital burgalesa (calle San Francisco, San José o la barriada Inmaculada), así como en Aranda y Miranda.