No se conserva nada de su primitivo estado. Se hizo más amplia de lo que era en siglos pasados al desaparecer todas las construcciones que se encontraban adosadas a la Catedral y al muro que la separa de Fernán González, quedando absorbidas algunas calles como Salinería, de la Cruz, de la Pellejería y Malburguete de las que hay noticias por documentos de otras épocas.