Sus valores artísticos datan de los siglo XV y XVI. En 1423, el cantero y entallador, Diego Tomé dirigió una amplia y profunda obra de renovación. Cien años más tarde se pedía autorización a la ciudad para ocupar parte de la muralla inmediata y romper el muro para la erección de la capilla de La Natividad.
En 1563, Juan de Vallejo construyó la capilla de la Cruz.