El responsable de la organización agraria, Jesús Manuel González Palacín ha explicado que después de matar a las vacas, se hace un cultivo y al analizarlos se descubre que el 80% son falsos positivos, por lo que según el ganadero se están matando vacas que están perfectamente sanas. Además, esta situación va a ocasionar tanto coste a los ganaderos como a la administración.
Desde la Unión de Campesinos consideran que es hora de cambiar de estrategia y por ello demandan que se ponga en marcha el Consejo Asesor de Sanidad Animal que se fundamenta en la necesidad de una colaboración fluida y eficaz de la administración con los representantes de los ganaderos para el diseño y ejecución de las campañas de saneamiento.
Otra de las demandas que hacen los ganaderos es la incorporación a los protocolos sanitarios de actuación el contraanálisis como garantía para el ganadero. "Es un derecho fundamental de cualquier persona a defenderse ante un acto administrativo", ha comentado el responsable regional.
Palacín ha comentado que van a solicitar la eliminación de la obligatoriedad de la prueba para la Tuberculosis porque se ha comprobado que no es una prueba fiable ya que entre el 75% y el 80% de las reses sacrificadas como consecuencia de esta prueba resulta negativa en el cultivo post-mortem. Los ganaderos quieren que se permita el libre movimiento de terneros de explotación positiva en Tuberculosis a los cebaderos y reforzar las estrategias sanitarias específicas sobre interacción entre fauna salvaje y ganadería extensiva.
La sexta petición que realizan desde la organización agraria es la vacunación preventiva contra la Brucelosis. Estas actuaciones deben ir acompañadas de una flexibilización de la política de movimientos en las explotaciones.