Las primeras noticias de lo que pueden ser los antecedentes de los bomberos actuales las tenemos en el siglo XVI. El sacristán de Nuestra Señora de Viejarrúa era el encargado de tocar las campanas cuando había fuego en la ciudad. Avisaba a los carpinteros obligados a combatirlo, según convenio, por lo que percibían un salario anual.