Los hogares españoles consumieron menos pan en 2017. Así lo revelan los datos publicados por el Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación (MAPA) en su informe "Consumo alimentario en España 2017", que indican un descenso del 2,5% respecto al año 2016. Ante este hecho, es importante tener presente la importancia de este alimento en la dieta mediterránea y el papel que juega en el contexto de una dieta equilibrada.
Los resultados presentados siguen la línea de los de la encuesta "Hábitos y consumo de pan en España", presentados por Pan Cada Día el pasado año y que ya desvelaron que un 33,4% de los españoles prescinden del pan porque piensan que engorda o por creer que no es necesario en el contexto de una dieta equilibrada.
Estas creencias sin consistencia científica generan desconfianza entre la población.
Sin embargo, el informe del MAPA también revela que el consumo de otros alimentos básicos como el pan ha descendido. Entre ellos se encuentran algunos como las frutas frescas (-3,5%), las hortalizas y patatas frescas (-3,6%), el aceite (-3,8%), la carne (-1,4%) o el pescado (-3,3%).
Según los expertos, el pan es un alimento rico nutricionalmente y no hay por qué prescindir de él, siempre dentro del contexto de un estilo de vida saludable. Los alimentos que aportan hidratos de carbono complejos son una fuente de energía esencial en nuestra dieta diaria. Tanto es así que varias guías nutricionales afirman que los carbohidratos deben representar entre el 50% y el 60% del total de las calorías diarias que ingerimos. En este sentido, las recomendaciones sobre el consumo diario de hidratos de carbono giran siempre entre las cinco y las seis raciones, que pueden ser en forma de pan y cereales, entre otros.