Ya existían en la baja Edad Media. Eran escribanos, notarios, procuradores, corredores, maestros, físicos, etc. Entre estos últimos destacaban los judíos. Había también personajes como el Lector de la Cátedra de Leyes, el Maestro de la Gramática o el Maestro del Arte del Canto. Muchos de ellos eran asalariados del Concejo.