Cumplir años no solo conlleva canas y arrugas, sino otros efectos generales del envejecimiento que influyen en la conducción, como rigidez en los músculos y las articulaciones, lo que puede dificultar girar la cabeza lo suficiente para controlar los ángulos muertos; reflejos más lentos a la hora de frenar o virar el volante para evitar un accidente; reducción del ángulo de visión, dificultades para ver de noche y mayor peligro ante deslumbramientos ; problemas de audición que impiden detectar el ruido del motor o los avisos de otros vehículos; dificultad para dividir la atención entre tareas como, por ejemplo, mirar el cuadro del vehículo o el navegador y atender a la vez a la carretera; problemas para conducir por zonas desconocidas, congestionadas o en cualquier situación que genere estrés; mayor propensión a la fatiga; dificultad para leer rápidamente los carteles y cumplir con las señales; problemas a la hora de conducir en situaciones meteorológicas adversas: lluvia, niebla... Eso sin contar con que a ciertas edades es habitual tomar medicamentos que afectan a la conducción.
En Japón, los mayores de 75 años ya están obligados a contar con un sistema de frenado inteligente y detectores de obstáculos en su vehículo si quieren que se les renueve el carné de conducir. Las estadísticas dicen que la confusión entre pedales es la principal causa de los accidentes de los mayores.
Si uno quiere seguir conduciendo, debería pensar en cambiar de coche y no en tirar con el de siempre pensando eso de «para lo que me queda...». Comprar un vehículo moderno es una inversión en seguridad. Es básico tener un coche manejable y con todas las estrellas de EuroNCAP, el indicador europeo de seguridad de nuevos automóviles. Debe incluir asistencia de frenada, aviso de cambio de carril, cámara trasera, protección de los ocupantes, control electrónico de estabilidad, automatismos en luces y limpiaparabrisas, amplias ventanillas y retrovisores, airbags, etc. No hay comparación entre un coche antiguo y uno actual.
Es verdad que en un principio puede generar cierto estrés hacerse con las novedades, pero siempre se podrá pedir ayuda a alguien más joven y practicar en zonas no transitadas.
Y otra cosa: no basta con llevar siempre puesto el cinturón, sino que hay que regularlo a la altura necesaria y a las condiciones físicas de cada uno; que no pase por el cuello, que la banda inferior se ajuste por debajo de las crestas ilíacas, etc. Es importante actualizarse constantemente en las normas de seguridad vial.
La pregunta es: ¿Hasta Cuando conducir? Quizas el enfoque debe estar en los problemas de salud y no en la edad, y eso es lo que prima tanto en jóvenes como en mayores. Es el reconocimiento médico y no la partida de nacimiento lo que determina si una persona puede conducir o no; lo contrario sería discriminatorio.