El Cambio Climático continúa causando estragos en la población y economía. Los agricultores de Castilla y León sufren las consecuencias de la cada vez menor población de insectos polinizadores. En este sentido, las explotaciones de calabaza ven reducidas un 25% las ganancias, ya que se necesita que las abejas polinicen sus flores.
El coordinador de COAG-Castilla y León, Aurelio Pérez, denuncia que hace años ya se hablaba de las consecuencias del Cambio Climático, y de cómo la sociedad no sobrevivirá sin abejas. Los primeros síntomas están cada vez más cerca.
Aurelio PérezPor ello, considera que "hay que replantearse la situación y la defensa de la abeja", un insecto que favorece la agricultura y ganadería.
En la provincia de Burgos, también se sufren las consecuencias, para evitar daños mayores, un horticultor de Merindad de Valdivielso ha implantado colmenas en el centro de la explotación, puso "la venda antes que la herida".
La importancia de estos insectos en Castilla y León es clave para este tipo de cultivos. España es la primera productora europea de calabazas con 115.000 toneladas en 2018, Castilla y León produjo 7.500 toneladas.
Para evitar pérdidas, hay empresas de la Comunidad que venden polinizadores, abejorros. Un hecho que no debe emborronar la lucha por la persistencia de especies, y es que de ellas "depende el 70% de los principales cultivos españoles".
Aurelio Pérez señala que la calabaza está cada vez más presente en la dieta de los castellano y leoneses. En estas épocas del año, la venta incrementa además con Halloween pero sin abejas, no habrá cantidad que vender.
Aurelio Pérez