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Lucía Echevarrieta deja la presidencia de AJE Burgos tras ser elegida candidata de SALF a la Junta

Lucía Echevarrieta deja la presidencia de AJE Burgos tras ser elegida candidata de SALF a la Junta

Actualizado 13/02/2026 07:22

La decisión personal de Echevarrieta responde a preservar la neutralidad política de la asociación

Se Acabó La Fiesta (SALF), el partido liderado por Alvise Pérez, ha designado a Lucía Echevarrieta Martín como candidata a la Presidencia de la Junta de Castilla y León en las elecciones autonómicas del 15 de marzo de 2026, con Burgos como provincia de referencia y cabeza de lista.

El anuncio llega acompañado de una decisión poco habitual en la política regional: Echevarrieta abandona la presidencia de AJE Burgos (Asociación de Jóvenes Empresarios), cargo que venía desempeñando, “para preservar la neutralidad” de una organización empresarial que, según señala la propia candidata, debe mantenerse al margen de cualquier dinámica partidista.

Un paso atrás para no politizar el tejido empresarial

Desde SALF en Castilla y León explican que la renuncia busca “blindar” la independencia de AJE y evitar que una asociación clave para el emprendimiento joven quede atrapada en el ruido electoral. La formación insiste en que el mundo empresarial “necesita interlocución, no instrumentalización”.

Echevarrieta, abogada en ejercicio, dirige su propio despacho en Burgos y cuenta con una trayectoria profesional previa a cualquier carrera política: estudios en la Universidad de Navarra, especialización en Derecho Administrativo, Civil y Bancario, y responsabilidades en el ámbito colegial. Esa biografía, remarca SALF, es la base de un perfil “con vida profesional fuera de la política”, “con oficio” y “con sitio al que volver”.

“No depende de la política para vivir”

El argumento central del partido es el contraste con el político profesional: SALF presenta a Echevarrieta como una candidata “sin dependencia económica” de un escaño y, por tanto, “más libre” para plantar cara al sistema. Su salto a la primera línea, sostienen, llega por “convicción” y por el diagnóstico de un país “atascado por redes de intereses y estructuras que se retroalimentan”.

La candidatura se enmarca en el despliegue de SALF en Castilla y León —con listas en las nueve provincias— tras su entrada en la arena autonómica. Y llega, además, con el precedente inmediato de Aragón, donde la formación se quedó a unos 360 votos de lograr escaño por Zaragoza, según análisis publicados tras el 8-F.